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Entrevista a Belén Varela, autora de 'Jobcrafting'

Entrevista a Belén Varela, autora de 'Jobcrafting'

Belén Varela es experta en organización y personas, imparte conferencias y asesora a las empresas en gestión del talento, job crafting y organización del trabajo. Hablamos con ella sobre su libro Jobcrafting.

¿Qué es el jobcrafting?
El jobcrafting consiste en personalizar el trabajo para adaptarlo a ti. El concepto lo creó un equipo de investigadoras americanas, Amy Wrzesniewsky y Jane Dutton, tras constatar que las personas que adaptan sus funciones a su estilo y a sus valores, se sienten más involucradas y, sobre todo, manifiestan estar más satisfechas con su vida. El término viene de las palabras anglosajonas craft, artesanía, y job que se refiere al trabajo.
Estas investigadoras proponían que los empleados creasen sus trabajos cambiando los límites de sus tareas, de sus relaciones y, sobre todo, cognitivos. Es decir, que no solo se planteasen cómo hacer sus tareas o cómo mejorar sus relaciones, sino también su forma de entender el trabajo. 
Aunque inicialmente lo planteaban como una alternativa a las job descriptions, es decir, a las definiciones del puesto que hacemos en las empresas, en realidad puede ser complementaria a estas. De hecho la adaptación personal del trabajo es algo que muchas personas hacen ya de forma natural con sus funciones. 
Si las personas que adaptan su puesto son más felices en su trabajo y en su vida, la idea es que la mayoría de las personas pueda hacer ese jobcrafting. El objetivo que me planteé con este libro fue, precisamente, facilitar una metodología accesible a cualquier persona para que puedan disfrutar de su trabajo.

¿Cómo podemos conocer nuestro trabajo?
¡Buena pregunta! La clave principal del jobcrafting es hacer un buen análisis del trabajo que tienes. A veces nos incorporamos a un puesto y nos lanzamos a realizar tareas sin verlo en perspectiva. A priori, el trabajo se desarrolla en dos dimensiones, la ejecución de unas tareas y la interacción con diferentes personas. Ahora bien, hay una tercera dimensión que a menudo no aparece descrita en ningún manual: la dimensión intelectual, lo que sabemos o pensamos acerca del impacto de nuestro rol. Esta tercera dimensión es  la misión del puesto y puede ayudarnos a entender lo que hacemos y rediseñarlo. 
Para mí, la mejor forma de conocer el trabajo es hacer un mapa, una representación gráfica de tus tareas y relaciones, en la que puedas conectar la dedicación (esfuerzo y tiempo) que tienes a cada una y la contribución que hace cada tareas y cada relación a  esa misión del puesto.
Normalmente, al hacer esta valoración de tareas, relaciones e impactos, ya somos capaces de descubrir alguna incoherencia. Es posible que estés haciendo alguna actividad poco contributiva o de bajo impacto en la misión global del puesto y que, sin embargo, tiene un alto consumo de tiempo o de esfuerzo. También puede suceder al revés, que el tiempo que le dedicas sea poco para la importancia que tiene. Si lo tienes claro, puedes empezar a modelar tu trabajo.

¿Nos puedes decir algunas ideas para explorar nuestros recursos?
Disponemos de recursos que, aunque forman parte de nuestro día a día, a menudo ni reparamos en ellos. Por ejemplo, nuestro cuerpo, que solo nos damos cuenta de él cuando nos duele o nos ponemos enfermos, pero no nos lo planteamos como un recurso laboral. También tenemos un carácter (con todas sus peculiaridades), una inteligencia, unos valores (que nos mueven) y, cómo no, el escaso recurso tiempo.
Estos recursos los tenemos todos, pero cada persona es diferente, no solo por sus características, sino también por su situación particular. No es lo mismo hacer vida independiente que tener a cargo una familia, por ejemplo. Por este motivo, a la hora de abordar el jobcrafting del puesto, cada persona debe tener en cuenta su estilo de vida, su entorno y sus propias circunstancias. 
Lo mejor que podemos hacer para modelar nuestro trabajo es plantearnos si estamos utilizando todos nuestros recursos y cómo lo estamos haciendo. Por ejemplo, la mayoría de las personas desconoce sus fortalezas, no es consciente de los rasgos positivos de su carácter. Lo ideal es analizarlas y ver cómo puedes utilizarlas en tus cometidos o relaciones cotidianas. Lo mismo sucedería con el cuerpo, es frecuente que desconozcamos el funcionamiento de nuestro reloj interno. Cuando reparamos en nuestros ciclos de vitalidad y organizamos nuestro trabajo en función de ellos, somos más eficaces, nos desgastamos menos y nos sentimos mejor.

¿Te gustaría añadir algo más?
Las ideas que propongo en el libro son el resultado de mucho trabajo previo; de estudiar investigaciones, de experimentar y de probar en talleres y sesiones de asesoramiento con cientos de profesionales de todos los ámbitos (salud, educación o industria, por ejemplo). Lo hemos probado con muchas funciones, también con las tareas del hogar o la atención de los hijos o de los mayores y por eso podemos asegurar que es útil. Eso sí, la metodología de jobcrafting no es una varita mágica, no basta con tener el libro en una estantería y echarle un vistazo, hay que ponerse a la acción.
 

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